Nathalie Figueroa
Psicóloga clínica. Atiendo a niños hasta los 12 años y a adultos, en Temuco y online.
Estudié psicología y me titulé hace más de una década. Desde entonces la formación siguió por el lado clínico y por el sistémico, que es el enfoque con el que trabajo hasta hoy, y por cursos y diplomados ligados a infancia y a contexto escolar. No hago listas de credenciales porque creo que dicen poco: lo que importa es qué puedo hacer con lo que aprendí cuando alguien se sienta enfrente.
Los datos de titulación, casa de estudios y posgrados están pendientes de confirmación y no se publican hasta verificarlos.
Por qué trabajo mirando el contexto
Trabajo desde el enfoque sistémico. En la práctica significa que no miro solo a la persona que tengo enfrente, sino el sistema del que forma parte: la familia, el colegio, el trabajo, las relaciones que sostiene y las que la sostienen a ella.
Con niños eso cambia el orden de las cosas. Los padres entran primero y siguen entrando, porque un niño de ocho años no controla casi nada de lo que lo rodea y sus adultos sí. Y por eso hablar con el colegio no es un extra que se agrega si sobra tiempo: si el problema aparece en la sala de clases, la sala de clases es parte del trabajo.
Con adultos el desplazamiento es otro. Muchas veces la pregunta no es cómo cambiar a la persona, sino cómo cambiar su posición dentro de un sistema que no se va a mover solo. Es una diferencia que suena teórica y no lo es: cambia qué se trabaja en la sesión y qué se le deja de exigir a alguien que ya está haciendo lo que puede.
Los años en el colegio
Trabajé años dentro del sistema escolar, en el área de convivencia. Vi de cerca cómo un problema de la casa aparece en la sala de clases —y también al revés, cómo algo que empezó en el patio se instala en la casa y nadie sabe de dónde salió—. Vi cuántas veces un niño etiquetado de conflictivo estaba sosteniendo algo que ningún adulto había nombrado todavía.
De ahí viene lo que hoy es mi forma de trabajar: hablar con los profesores, entender qué margen real tiene un establecimiento, y no pedirle a un colegio cosas que no puede dar. Sirve para que el trabajo con un niño no quede encerrado en una hora semanal mientras el resto de su semana sigue igual.
Quienes cuidan
Acompaño a familias desde un lugar que también conozco. Eso, en concreto, significa que cuando alguien me cuenta el cansancio de cuidar no tengo que traducirlo: sé de qué está hecho, incluida la parte que casi nadie dice en voz alta. Para quien llega buscando ayuda como cuidador —no para la persona que cuida, sino para sí mismo— eso ahorra varias sesiones de explicaciones. Ese trabajo está descrito en la página de adultos.