Atención psicológica infantil · hasta los 12 años · Temuco

Cuando el problema aparece en el colegio

Si te llamaron por su conducta, si bajó las notas de un semestre a otro, si volvió diciendo que no quiere ir más, o si notaste que dejó de juntarse con sus amigos: eso que estás viendo tiene explicación y tiene trabajo posible.

Un crocus desenfocado, a ras del suelo

Lo que suele traer a una familia

Por lo que más me buscan

Casi siempre empieza en el colegio. Te llaman porque se porta mal en clases, porque no trabaja, porque interrumpe. O no te llaman y te enteras por las notas, que bajaron de un semestre a otro sin que pasara nada evidente.

Después aparece lo otro, que cuesta más ver. Que le hacen bullying y lo contó tarde. Que no quiere ir al colegio y cada mañana es una pelea. Que se quedó sin amigos y ya no lo invitan a ninguna parte. Que empezó a decir que es tonto, que no le sale nada, que para qué. Un niño que se está portando mal casi siempre está diciendo algo que todavía no puede decir con palabras, y el trabajo consiste en encontrar qué.

Y hay algo que conviene decir de entrada: que estés buscando ayuda no significa que hayas hecho algo mal. En el enfoque con que trabajo, los padres no son el problema a corregir. Son la parte del sistema con más capacidad de mover las cosas, y por eso entran primero y siguen entrando. Nadie va a revisar tu crianza para ponerte una nota.

El proceso, paso a paso

Cómo trabajo con niños

  1. La primera entrevista es con ustedes, sin el niño. Me cuentan qué está pasando, desde cuándo, qué han intentado. Nadie llega a un interrogatorio.
  2. Recién después integro al niño. Con los más pequeños las dos primeras sesiones son de juego: es la forma en que un niño confía en un adulto que acaba de conocer, y sin eso no hay trabajo posible.
  3. Armamos un plan y se los comparto. Qué vamos a trabajar, en qué orden y qué pueden hacer ustedes en la casa. No queda solo de mi lado.
  4. Si hace falta, coordino con el colegio. Con el profesor jefe, con convivencia escolar, o con el médico tratante si lo hay. Siempre con su autorización.

Las sesiones duran 60 minutos y en general son semanales, aunque eso se ajusta según el caso. Cada cierto tiempo revisamos juntos cómo va: si algo no está funcionando, se cambia.

Por qué esto importa acá

Conozco los colegios por dentro

Trabajé años en convivencia escolar. En la práctica quiere decir que no tienes que explicarme qué es una anotación, un PIE, una derivación ni una reunión de apoderados con tres profesores al otro lado de la mesa. Sé qué puede hacer un colegio y qué no, dónde tiene margen y dónde está amarrado, y qué se le puede pedir con posibilidades reales de que ocurra.

También recibo derivaciones de establecimientos educacionales, así que el camino en la otra dirección ya está andado. Cuando hace falta hablar con el profesor jefe o con el equipo de convivencia, esa coordinación es parte del trabajo y está incluida en él. No es un favor aparte ni algo que se negocie después.

Un niño que se porta mal en la sala casi nunca es un niño desobediente. Es un niño diciendo algo que todavía no sabe decir de otra forma.

A veces lo que aparece es más grave: que se hizo daño, que dijo que no quiere estar más, o que contó algo que pasó y no sabes qué hacer con eso. Esas cosas se trabajan y se pueden trabajar. Pero si está pasando ahora mismo, primero esto:

Si es una emergencia

Si hay riesgo vital ahora mismo, esta no es la vía.

Una consulta particular funciona con hora agendada y no puede responder de inmediato. Estas son las vías que sí atienden en el momento:

[ Línea de prevención del suicidio — por verificar ]

[ Servicio de salud de urgencia — por verificar ]

Si el riesgo es inminente, ir directamente a un servicio de urgencia.

Cuando la urgencia pase, podemos trabajar lo que hay detrás. Escríbeme y coordinamos.

Lo que suelen preguntarme

Preguntas frecuentes

¿Desde qué edad atiende?

Desde que tu hijo puede sostener una sesión de juego, más o menos a los tres o cuatro años, y hasta los doce. De ahí en adelante el trabajo cambia bastante y corresponde la atención de adultos, que tiene su propia página.

¿Tengo que estar yo en la sesión?

La primera es solo con ustedes, sin él. Después el niño entra solo, porque su terapia es suya y necesita un espacio propio. Cada cierto tiempo nos juntamos ustedes y yo para revisar cómo va y qué están viendo en la casa.

¿Cuántas sesiones son?

No hay un número fijo y desconfía de quien te lo prometa: depende de qué esté pasando y de hace cuánto. Lo que sí hacemos es revisarlo cada cierto tiempo, juntos, para que en ningún momento estés pagando algo que no sabes si está sirviendo.

¿Le van a hacer un diagnóstico?

Mi trabajo no consiste en ponerle una etiqueta. Consiste en entender qué está sosteniendo lo que está pasando y moverlo. Si en el camino aparece algo que necesita una evaluación específica o una derivación a neurología, te lo digo con nombre y apellido.

¿Puede coordinarse con el colegio?

Sí, y en muchos casos es lo que más cambia las cosas. Se hace siempre con tu autorización y acordando antes qué se va a conversar y qué no. Nada llega al colegio sin que tú lo sepas.

¿Hace informes o evaluaciones?

Sí, aunque requieren varias sesiones y se cotizan aparte de la consulta. Si el colegio te está pidiendo uno, escríbeme y vemos qué es exactamente lo que necesitan antes de comprometer sesiones.

Sin sorpresas al final

Cuánto cuesta

$30.000 por sesión

Tarifa reducida $25.000

Duración 60 minutos

La tarifa reducida es para cuidadores, personas con discapacidad, adultos mayores y estudiantes. No hay que demostrar nada: se pide y ya.

No tengo convenio directo con isapres. Pagas la sesión, te emito la boleta al momento, y con esa boleta gestionas el reembolso con tu isapre según tu plan.

Escríbeme y me cuentas

No hace falta que tengas claro qué le pasa. Para eso está la primera entrevista.

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